Te quiero infinito

Por Mister

“Spanish bombs, yo te quiero infinito”. Bombas, revolución, el recuerdo de Lorca, una declaración extraña en lo semántico pero implacable en lo romántico: te quiero infinito.Tamaña manifestación ¿para qué destinatario? ¿Al infinito mismo? ¿O infinitamente a alguien? Lo mismo da.

Dice la historia, rigurosa y comprobable, que Joe Strummer -ese gigante incandescente- estaba fascinado por Federico García Lorca y su conmovedora obra, vida y muerte. Tal fue la devoción del cantante que pasó algunos de los últimos años de su vida en Andalucía, desoyendo el llamado de Londres y contemplando el romance de la luna, luna española.
Dice la leyenda-incomprobable pero igualmente creíble- que su dominio del español era limitado y mucho más en sus años mozos, cuando escribió “Spanish bombs.” Un día, al escuchar o ver escrita la palabra, Joe Strummer exclamó: “Esa es la palabra que quise decir”. En su confusión, había escrito “infinito” en lugar de “gitanito.”

Lejos de ir en detrimento del valor del verso, el supuesto fallido no hace más que exaltar la gracia y poder de la poesía. Porque era precisamente y no tan paradójicamente García Lorca quien aseguraba: “Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio”.
Existen ciertos momentos en los que las palabras se enredan y multiplican, silenciadas o desgarradas por la atronadora estampida de la realidad. Momentos en los que las bombas caen a cada paso, las calles están sitiadas, los cielos se cierran y los suelos se abren. Anda, jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo. Hay momentos en que somos paloma y cazador, policías y ladrones, divorcios de luto y bodas de sangre y alguien ha sido asesinado, alguien está muerto para siempre. No hay mucho más que hacer que salir a gritar “te quiero”, ya sea por un amor infinito o por amor al infinito.

Y luego,esperar que cuando todo estalle – como con las palabras- la explosión quizá una restos o porciones que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y formen algo así como un misterio más bello que la poesía: el futuro, que no está escrito. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *