Cabeza de tortuga

(Texto de 2017. No importa cuando lo leas)

Tenés cabeza de tortuga. Podés ir de azul, de verde o amarillo. Tenés cabeza de tortuga y la sangre fría como una tumba. Le pegás a los maestros, le pegas a los pobres, le pegás hasta a tu madre porque naciste de los huevos que te faltan. Tenés cabeza de tortuga y la escondés todo el tiempo. Cuando decís que solo cumplís órdenes o cuando no te haces cargo de lo que votás o cuando solo te importa tu trabajo y que pagas tus impuestos. Tenés cabeza de tortuga, lleves o no un uniforme. No te importa Micaela ni Higui ni Los Cartoneritos ni Comodoro ni tu vecino. Tu vida solo camina lentamente detrás de una lechuga y en el medio odias todo movimiento porque estás ahí dentro, encerrado en tu tediosa parsimonia.

Tenés cabeza de tortuga y corazón de reptil. Cuando firmás los decretos que asesinan, cuando repetís las palabras que te dictan, cuando te arrastrás porque lo que te pesa no es tu caparazón sino el miedo. Y es que un día ese caparazón se puede romper. Tarde o temprano.

Tenés cabeza de tortuga. Un minuto de silencio para vos. Porque aunque nos mates, el que está casi muerto sos vos.

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